EL
MAL SEMBRADOR
Mas
durmiendo los hombres, vino su enemigo, y sembró cizaña entre el trigo, y se
fue.
Y como la hierba salió e hizo fruto, entonces
apareció también la cizaña".
Mateo
13
Todo plan para el desarrollo nacional ha
tenido que tomar como prioridad principal, LA EDUCACIÓN, a nivel mundial es
palpable la enorme inversión que hacen los gobernantes en la formación educativa
de su pueblo, de ello depende la prosperidad o el fracaso de cualquier transformación
sin mediar posturas ideológicas.
En el Perú aparte de las buenas intensiones,
solo hemos tenido gobernantes que tomaron este rol mirando el presente mas no el futuro, nuestra
democracia enteramente egoísta, no hizo mucho y peor en nuestro congreso jamás
sentaron precedente en alzar su voz, pidiendo una reforma educativa que
implicara mayor inversión pero distribuyéndola eficazmente con estrategia.
En todo caso siempre de hablo del sinónimo
mala educación con mala remuneración a los docentes, el cual solo es una ínfima
parte del gran problema educativo que tenemos.
Paradójicamente nuestros maestros han
dedicado años de su labor en promocionar
y protestar por su bajo nivel económico,
la falta de reconocimiento por su trabajo, dificultades administrativas, falta
de infraestructura, atropellos y abusos, hacia aquellos gobernantes y políticos
que, realmente es el fruto de su labor en las aulas.
Pero la cadena comienza durante su formación
en los recintos universitarios, aquí ellos encontraron también la cizaña de
algunos formadores académicos llenos de rencor y frustración, es allí donde personajes con ideologías radicales
basadas en una destrucción de todo el aparato democrático, pudieron forjar un clima
de odio, es así como sendero o cualquier movimiento subversivos tuvo, tiene y tendrá
siempre el aliciente para sembrar en las
mentes de nuestras generaciones solo resentimiento y con ello, el fruto maligno
del enfrentamiento entre peruanos.
Sendero Luminoso sembró en un campo
plagado de indiferencia gubernamental, la semilla del mal que inicialmente les
fue beneficioso, pero al final afortunadamente el mal nunca triunfa, aunque el costo
fue la vida de miles de peruanos.
El sutep un sindicato con mucha fuerza a
través de los años, sintió un resquebrajamiento luego que la subversión fuera controlada,
una prueba es que antes de los 90 era común y corriente los recesos escolares
que duraban semanas hasta meses, sin
importar la formación de nuestros educandos.
Como todos los movimientos de izquierda
cuando se impregnan en determinado sector , justificándose en una lucha por la
dignidad popular, lo único que consiguen es dilatar los problemas, entrar en la
encrucijada de ganar por orgullo ,mas no tratar de agilizar la resolución de
los conflictos mediante una adecuada concertación, no centrándose en la ideología de su
protagonismo.
Es por ello que el Sutep emblema fiel de
los movimientos de izquierda, nunca pudo conseguir reformar nuestra educación con
miras al futuro , anteponiéndose a sus limitaciones, hubieran podido enfrentar
el desinterés de nuestros gobiernos hacia la educación, volcándose primariamente
en la formación de aquellas mentes que a
la larga hubieran sido mas consecuentes y justos con ellos , de tal forma que hoy
tendríamos profesionales con principios que le dieran a nuestra educación la
importancia necesaria para forjar nuestra desarrollo.
Por el contrario en cada salón de
estudios, lo único que impartieron fue la cizaña del resentimiento social,
regado con el veneno de su egoísmo y frustración, despojándose de una vocación altruista
e importante para nuestra gobernabilidad.
Afortunadamente siempre habrán
maestros cuya dedicación por la noble misión
de esta profesión que eligieron por voluntad, estará presente en su trabajo,
maestros que luchan ante la adversidad e incomprensión entre sus mismos
colegas, porque aun entre la mala semilla existirán siempre algunas que
germinaran y darán buenos frutos, aunque estos sean insuficientes para nuestro
desarrollo, pero allí están inquebrantables como un junco.
Nuestra educación necesita de una transformación
profunda, cuya misión no puede caer en el error de creer hacerlo todo en corto tiempo, la educación es sembrar semillas cuyo
resultado se verán a futuro, pero necesitamos la predisposición de nuestro profesionales
de la educación para no caer en una ideología política egoísta, quizás ellos no verán sus frutos, pero la tierra que forjen a conciencia, dará
satisfacciones a sus futuras generaciones.
El estado bien haría en escoger la buena
semilla de manera imparcial, necesitamos incrementar la población docente pero de calidad, solo así cosecharemos buenos profesionales que
dirijan nuestro país con justicia.
Sofía
