jueves, 12 de julio de 2012


EL MAL  SEMBRADOR

Mas durmiendo los hombres, vino su enemigo, y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.

 Y como la hierba salió e hizo fruto, entonces apareció también la cizaña".

Mateo 13






Todo plan para el desarrollo nacional ha tenido que tomar como prioridad principal, LA EDUCACIÓN, a nivel mundial es palpable la enorme inversión que hacen los gobernantes en la formación educativa de su pueblo, de ello depende la prosperidad o el fracaso de cualquier transformación sin mediar posturas ideológicas.



En el Perú aparte de las buenas intensiones, solo hemos tenido gobernantes que tomaron este rol  mirando el presente mas no el futuro, nuestra democracia enteramente egoísta, no hizo mucho y peor en nuestro congreso jamás sentaron precedente en alzar su voz, pidiendo una reforma educativa que implicara mayor inversión pero distribuyéndola eficazmente con estrategia.



En todo caso siempre de hablo del sinónimo mala educación con mala remuneración a los docentes, el cual solo es una ínfima parte del gran problema educativo que tenemos.



Paradójicamente nuestros maestros han dedicado años de su labor en promocionar  y protestar  por su bajo nivel económico, la falta de reconocimiento por su trabajo, dificultades administrativas, falta de infraestructura, atropellos y abusos, hacia aquellos gobernantes y políticos que, realmente es el fruto de su labor en las aulas.



Pero la cadena comienza durante su formación en los recintos universitarios, aquí ellos encontraron también la cizaña de algunos formadores académicos llenos de rencor y frustración,  es allí donde personajes con ideologías radicales basadas en una destrucción de todo el aparato democrático, pudieron forjar un clima de odio, es así como sendero o cualquier movimiento subversivos tuvo, tiene y tendrá siempre el aliciente  para sembrar en las mentes de nuestras generaciones solo resentimiento y con ello, el fruto maligno del enfrentamiento entre peruanos.



Sendero Luminoso sembró en un campo plagado de indiferencia gubernamental, la semilla del mal que inicialmente les fue beneficioso, pero al final afortunadamente el mal nunca triunfa, aunque el costo fue la vida de miles de peruanos.



El sutep un sindicato con mucha fuerza a través de los años, sintió un resquebrajamiento luego que la subversión fuera controlada, una prueba es que antes de los 90 era común y corriente los recesos escolares que duraban semanas  hasta meses, sin importar la formación de nuestros educandos.



Como todos los movimientos de izquierda cuando se impregnan en determinado sector , justificándose en una lucha por la dignidad popular, lo único que consiguen es dilatar los problemas, entrar en la encrucijada de ganar por orgullo ,mas no tratar de agilizar la resolución de los conflictos mediante una adecuada concertación,  no centrándose en la ideología de su protagonismo.



Es por ello que el Sutep emblema fiel de los movimientos de izquierda, nunca pudo conseguir reformar nuestra educación con miras al futuro , anteponiéndose a sus limitaciones, hubieran podido enfrentar el desinterés de nuestros gobiernos hacia la educación, volcándose primariamente en la formación de aquellas mentes que  a la larga hubieran sido mas consecuentes y justos con ellos , de tal forma que hoy tendríamos profesionales con principios que le dieran a nuestra educación la importancia necesaria para forjar nuestra desarrollo.



Por el contrario en cada salón de estudios, lo único que impartieron fue la cizaña del resentimiento social, regado con el veneno de su egoísmo y frustración, despojándose de una vocación altruista e importante para nuestra gobernabilidad.



Afortunadamente siempre habrán maestros  cuya dedicación por la noble misión de esta profesión que eligieron por voluntad, estará presente en su trabajo, maestros que luchan ante la adversidad e incomprensión entre sus mismos colegas, porque aun entre la mala semilla existirán siempre algunas que germinaran y darán buenos frutos, aunque estos sean insuficientes para nuestro desarrollo, pero allí están inquebrantables como un junco.



Nuestra educación necesita de una transformación profunda, cuya misión no puede caer en el error de creer  hacerlo todo en corto tiempo,  la educación es sembrar semillas cuyo resultado se verán a futuro, pero necesitamos la predisposición de nuestro profesionales de la educación para no caer en una ideología política egoísta,  quizás ellos no verán sus frutos,  pero la tierra que forjen a conciencia, dará satisfacciones a sus futuras generaciones.



El estado bien haría en escoger la buena semilla de manera imparcial, necesitamos incrementar  la población docente pero de calidad,  solo así cosecharemos buenos profesionales que dirijan nuestro país con justicia.





Sofía